ROUTE 1O1 - CALIFORNIA

SHAMUK CHAMPEI - NORTE DE GUATEMALA

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El Comienzo de la Aventura. Casa y coche, por favor.
Dar la vuelta al Mundo en una furgoneta no es cosa fácil. Sobretodo si tenemos en cuenta lo pequeña que es una furgoneta y lo grande que es el mundo.
Lo primero que se debe hacer es escoger bien el lugar de compra. Las facilidades de pago, los permisos, ventajas e inconvenientes de la matrícula de origen, la ruta, y sobretodo, la oferta.
De todos los sitios rastreados al planear el punto de inicio del viaje, mi compañero y yo encontramos que EE.UU posee uno de los mercados de vehículos de segunda mano más grandes del mundo. La gente cambia de auto constantemente y por ello los precios son asequibles. Además, los estadounidenses cuidan muy bien sus coches. Son tradicionalmente presumidos a la hora de pasear sus automóviles, por ello su mantenimiento es sobresaliente.
Aparte de esto, hoy día podemos aprovechar nuestros euros al comprar en dólares, además la burocracia yanki es rápida y efectiva; y aunque viajar con matricula estadounidense tiene sus inconvenientes, también tiene sus ventajas. Todo señala que la tierra prometida será el punto de origen de esta aventura.
Nuestra ruta en el continente americano va desde San Francisco (California) hasta la Patagonia Chilena. Son muchos kilómetros al volante, unos cuantos puertos de montaña, lluvias, polvo, barro… por ello necesitaremos una maquina resistente, de bajo consumo y con recambios accesibles. Entre todas las opciones descubiertas en
http://www.autotrader.com/ (la página web más completa que encontramos al respecto), la casa Volkswagen era la que más garantías nos daba. (Estos alemanes no saben mucho de rumba y “cha-cha-cha”, pero de motores, saben un rato.) Además, un motor alemán era un seguro de durabilidad y de calidad. Por ello nos decantamos por la que hoy surca el asfalto a nuestro lado: Una Volkswagen Vanagon del 86. Plateada, cuatro válvulas, 68 caballos y muchos, muchos kilómetros por delante.
La compra fue sorprendentemente sencilla. Contactamos con el chico que anunciaba su furgoneta en autotrader; Will Tamen. Quedamos con él en el centro financiero de S.Francisco y nos dirigimos a su casa, en Lafayette. Allí estaba ella, cubierta con un manto gris que la protegía. Lentamente Will la descubrió como quien muestra su tesoro más preciado.
-Ahí la tenéis chicos. El amor de mi vida.
Al verla, Javier y yo nos miramos y desde el primer momento supimos que era la elegida. Ella era la tercera en el grupo.
La miramos, la rodamos, pusimos cara de auténticos expertos en furgonetas y negábamos con la cabeza al ver algún cable pelado en el motor….en seguida los 2.400 dólares que pedía Will por su tesoro se transformaron en 1.900, y el gato hidráulico de regalo. Era un auténtico disparate pagar esa cantidad de dinero. Uno de tantos disparates yankis. Estábamos comprando por unos 1700 euros no sólo un coche, sino también una casa. Era un precio muy bajo por la compra de un sueño.
La transacción fue hecha en el salón de su casa. Limpia, rápida. Papeleo, permisos, pago….todo. Sólo fue necesario ir a tráfico a la mañana siguiente a entregar los papeles y listo. Sin colas, ni ventanillas, ni vuelva usted mañana….sólo el retrato de Arnold Swhetzenagger sonriéndonos desde la pared. Sueños de California. En sólo 4 días ya teníamos medio de transporte, y mientras cruzábamos el Golden Gate en nuestra nueva compañera al compás de “Fortunate Son”, el día 11 de Octubre del 2005 se transformó en uno de los días más felices de mi vida. El inicio del sueño ya estaba cumplido, ahora sólo había que darle forma.
Lo primero que había que hacer era personalizarla. “Tunearla. Dentro de todo aquel caparazón plateado debía de conseguirse el suficiente espacio para crear una cama para dos adultos, armarios, fogones, nevera y una pegatina de Penélope…por supuesto. Debíamos meter en su interior todo lo necesario para ser totalmente “autosuficientes”, y nunca mejor dicho.
Quitamos sillones, fabricamos cajas, baúles, altavoces…y una vez lista, nos dirigimos a los almacenes REI, donde todo campista encuentra su sitio. Hicimos una lista con todo lo necesario: mesa plegable, farol de gasolina, cooler , fogones, mosquitera, mapa, belcros, cortinas y un buen machete. Por todo gastamos unos 200 dólares. Pero la inversión fue buena; la marca Coleman se convirtió en nuestra mejor amiga en las noches de camping, y a la luz de su farol, y al calor de su fogón, empezaría nuestra travesía por la Autopista del Pacífico: la Road 1.
BARRIO KUNA. COLON - PANAMA

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